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miércoles, 28 de octubre de 2015

Sun, don't shine

Abro mis ojos pero no del todo, tan sólo dejo entrever una rendija por la que se asoman mis pestañas cortas y confusas. No sé si hay sol, hoy no quiero verlo. Mi mano se interpondrá entre algún posible encuentro entre los dos. De esos cara a cara que tan poco me gustan contigo. De esos que antes me encantaban y moría por bailar sobre ellos, bajo los rayos...

Pero lo cierto es que nunca me acostumbré a que llegaran ni la noche, ni el invierno. Dolía demasiado como para que la luna luego me consolara por mucho esfuerzo que supiera que estaba haciendo. Dolía mucho, e incluso cuando hoy te rehuyo sigo sintiendo lamentablemente que existe un vacío.

Por eso, aunque me muera de ganas por que rompas las nubes y te asomes, que impongas tu cara y le sonrías a la lluvia gritando: ¡eh! ¡aquí estoy yo y ahí está ella, mi estrella! te pido Sol, que no brilles.


jueves, 19 de febrero de 2015

“Eternamente amaré a la princesa que huía”, dice él.

“Y yo al príncipe en la distancia”, le responde ella.

martes, 13 de enero de 2015

Hubo un tiempo, no hace muchos años, en los que di mi alma a cambio de su amor.
Hace un tiempo, cuando no importaba si lo que había a mi alrededor tenía sentido, en el que luchaba y anteponía mi voz al silencio. En el que silenciaba la cabeza y cerraba los ojos para dejar hablar al corazón como podía. Sin voz, sólo con las yemas de mis dedos escribiendo morse en sus mejillas.

Hubo una vez, una niña, y esa niña era yo, cuando siempre dejaba la ventana medio abierta, para ver un rayo de luz aunque no hubiera sol. Cuando todo se oscurecía y cerraba los ojos, pero cantaba, pues escuchar mi voz era lo único que aliviaba, aunque aún no había dolor.

No había dolor que importara, ni pájaros que me miraran y dejaran el canto para luego.

Entonces llegó el momento. El momento por el que todo cambió. Y es ese el momento por el que me voy a disculpar antes de que empiece otro momento.

Siento no poder ser capaz de no tener miedo a entregarte todo y quedarme sin nada.
De ver tu sonrisa y no poder corresponderte, de no ver la luz por esa ventana que ahora esta cerrada.
Me llenas un bote vacío y sin fondo con cada una de las veces que me miras desde la otra esquina de la clase, pero ese tarro jamás se llenará. Jamás querrá ver una vez más como se vacía.

Estoy segura de que me hubiera encantado ser la naranja de tu café, luchando contra vientos y alisios que quisieran matar lo que nunca fue. Hacerte reír poniendo voces tontas y jugando a recordar cómo casi me muero de miedo cuando me saludaste por primera vez y inmersa en el mundo que crean mis cascos no oí tus pasos. O cuando me hice la tonta, pero vi perfectamente como rompías tu rutina para estar más cerca de mi silla sobre las voces desorientadas de los otros que, también se dieron cuenta de que algo pasaba.

Pero eso nunca pasará, porque no quiero ser nada, de nadie, salvo mía, nunca más.

Sin embargo me alegra saber que ahí fuera hay gente como la que hace un tiempo, no hace muchos años, dio su alma a cambio de un poco de amor. Que ahora hay otro tiempo, lleno de esperanza, en el que a esa gente no le importa el sentido que tenga su alrededor, que lucha y antepone su voz al silencio. Que silencia la cabeza y rompe la rutina para cerrar los ojos y que su corazón intente alcanzar una de mis mejillas.

Sin saber que nunca le dejaré hacerlo.

Café con naranja

Vaya. Resulta que los martes 13 no son tan malos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Y yo, ataría a la Indiferencia con cinta americana, la obligaría a sentarse en una silla, me ausentaría unos minutos para ir a comprar, volvería con un altavoz y le cantaría al puto oído.

Chacho, que no quiero escribir, coño ya

sábado, 20 de diciembre de 2014

Tres días atrás

Lasciami andare

Déjame ir

Déjame ir desde el momento en el que sólo haga daño.
Déjame ir de los besos eternos, de las metas y los sueños.
De los tragos que no pudimos beber en verano y del calor que no quisiste darme en invierno.
Déjame huir de los vestigios de los corazones rotos que no ha podido curar el tiempo.

Déjame ir.

Déjame ir de mi lucha por la lucha de quién luchará conmigo hasta el Infierno.
De la lucha conjunta por volar con un solo ala hasta el éxtasis que nos haga alcanzar el Cielo.

Déjame ir, tan sólo déjame ir lejos.

Pero no te estoy pidiendo permiso. Tan sólo te aviso del día en el que veas mi reflejo y sientas que no soy yo la que escribió esto. Tan sólo te aviso del día en el que lo único que quede de quien escribió esto sea un reflejo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Cuídate de los poetas

¡Cuídate de los poetas! me dijeron un día. Pero yo sólo escuché pájaros y levanté la mirada, por si los veía.

¡Y cuídate de los poetas, hija mía! no hay bestia que se compare a ellos, ni ángeles que no los envidien desde su agonía.



Y ahí está la puerta

pa' quien quiera irse.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El arte me consume

Y me encanta ser consumida por el arte.


No lo creí

El día en que mis piernas fueron más rápido que mi cabeza.

Aunque a lo mejor mi intuición fue más rápida que mis piernas que habían sido más rápidas que mi cabeza.

Nos amábamos profundamente


"Pero me eché atrás. Terminé con ello. Me asustaba el escándalo. Fui un cobarde. Ciego, estúpido y cobarde. Tenía tanto miedo y... autodesprecio... que destruí lo mejor que me ha pasado en la vida.

Cuando me di cuenta de mi error, era demasiado tarde. Se había ido".

_

"Aquí estás... tengo que decirte algo. Tienes razón, es verdad que he olvidado cómo actuar como un ser humano y manipulo y miento y engaño a los demás... para evitar mostrar lo que siento.

Y la idea de que alguien intime conmigo... me aterra, por motivos evidentes. Pero la verdad, es que no me imagino despertarme sabiendo que no te veré".

Grande Jane.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Me encanta divagar.


Estoy dentro de ese mundo en el que nunca quise entrar. Tan, tan adentro que... nah, a mi nadie me encerrará ni me domará jamás. Puedo salir cuando quiera y ese momento fue hace una semana, pero hoy... el mundo decidió por mí. Gracias, de corazón.

Aunque... me sentí verdaderamente rara. A partir de hoy, pienso anotar todas las veces que me pase para no olvidarme, porque tal vez haya una teoría sobre el paso de las cosas que nadie antes ha tenido y por eso mismo, yo nunca he escuchado. El asunto es que, hay veces en las que consigo vivir un momento, sintiendo que directamente lo revivo de una manera distinta. Y me asusta pero me hace sentir segura, es decir, me refiero a que estoy en ese momento segurísima de que es así de verdad. 

Seré más concisa. 

Es como un deja vù, sólo que con los deja vu tienes la sensación de haber soñado esa situación. He escuchado distintas versiones del por qué. Una de ellas, bastante creíble y lógica a mi forma de ver las cosas, es que la información que recoge un ojo llega antes al cerebro que el otro. Da que pensar ¿eh? 

La diferencia está en que, estas situaciones en las que revivo algo, no noto que lo haya soñado, sino que directamente, lo he vivido. Y no sólo que lo he vivido, sino que he vivido esa situación de diferente manera. Y estoy tan segura de que ha sido así en ese momento... se los juro.

Estaba bailando como si no hubiera un mañana. Ale, mi Ale <3 y Juli, conmigo. Entonces yo miraba a Yohan, alias Gustavo y... no sé. No recuerdo exactamente lo que NO viví, pero sé que estuvo ahí, en mi mente. Como un recuerdo que iba a ser y que nunca lo fue. Uff, gracias a Dios, pero... llegados a este punto me pregunto...

¿Y si Nietzsche tenía razón? ¿Y si todo es un bucle eterno y revivimos una y otra vez lo mismo, con la oportunidad de conocer a las mismas personas y de no cometer los mismos errores pudiendo pasarnos eso por el forro o no, y por eso a veces, nuestra mente, nuestro alma o como quieran llamarlo, consigue conectar con esos recuerdos que para nuestro "nuevo" yo nunca fueron, y revivimos lo que nunca fue?

Creo recordar tres situaciones similares, en ésta y en la anterior estaba Ale, en la otra no. ¿Y si es así como funciona? Y si es así como funciona ¿qué? Joder, tengo miedo.

Sé que siempre lo digo, pero me noto cerca. Lo noto cerca... y quiero que esté cerca. Me asusté mucho cuando escuché esa frase. Creí que estaba más cerca de lo que pensaba, uff. Pero no, tan sólo eran trivialidades terrenales. Ya sé diferenciarlo. Qué guay.

Mañana estaré un pasito más cerca, que en realidad será el punto de partida, pero no pasa nada. Podría ser peor. Mucho peor. Y no lo es. Todo está un poco... raro. Está vacío, pero no importa. Sé que me llenaré de zumo del hiperdino o de vodka de coya. Es una broma. 

Pero no es el momento de que vaya mejor. Tienen que cambiar muchas cosas y para ello, necesito conocerme más y cambiar un par de cosas que jamás me han gustado de mí y que por supuesto, poca gente sabe. Por no decir dos personas. Vale, dos personas, ¿qué más dará? no lo digo para sentirme especial. Me da igual lo que piensen de mí. Si piensan que lo soy, que lo hago para sentirme así o que directamente no lo soy. Me da igual, de verdad y es un paso super guay. Me encanta que me dé igual y que sólo tenga en cuenta mi opinión. 

Buena chica.

"Carry on my wayward son
                     There'll be peace when you're done
                                                              Lay your weary head to rest
                                                                                               Don't you cry no more".

jueves, 4 de diciembre de 2014

Qué gracioso

Qué graciosa está la gente últimamente. Últimamente digo muchas veces la palabra últimamente.

Y yo que hasta casi vendo mi alma para viajar 3000 kilómetros, y ellos creen que les tengo que dar todo por estar dos horas y media bajo la lluvia dentro de un coche frente a un restaurante para poder coger un poco de wi-fi tras unos minutos de trayecto... qué romántico.

... y ni preguntan cómo estoy. ¡Venga!

Estos anazos...

Me llamo ángel...


para aquéllos que me miran en la noche. Pero ya no me gusta que me miren mientras duermo.

domingo, 30 de noviembre de 2014

2 entradas, 2. Ni una más, ni-u-na-más.

Desperté esa mañana, que no era mañana. En realidad era una tarde, pero lo vi claro. Como cuando me despertaba de pequeña, abría los ojos y veía la pared rosa iluminada de mi habitación por el sol. Sólo recuerdo las mañanas de primavera. "Qué linda" (voz de Tamara).

Me he convertido en ella. Bueno, lo estoy haciendo, creo. Lo noto. Sin maridos locos, ni fuerzas superiores que me exijan cosas raras, ni bebés de por medio (por favor, Dios, escucha las plegarias de una samaritana con sentido de la ovulación nulo), ni viajes largos, ni tanta belleza como la que tenía ella... pero... lo cierto es que... ahora la entiendo. Es decir, más que nunca.

E incluso me atrevería a decir que estoy sintiendo exactamente lo que ella sentía. Gracioso el destino, ¿eh? Pero estoy tan segura... esperemos que no acabe igual. Gracias, público.
_

Me duele hasta lo que no duele. Sólo tengo ganas de llorar. Me siento como una puta basura y sé que no lo soy. Sé que no lo soy pero me siento como una puta basura. Cómo cambia la cosa, ¿eh?

Tengo decidido que voy a luchar por lo que quiero y primero encontrar qué es eso que tanto quiero, pero... veo todo tan, tan lejos de mí...

El corazón me ha dejado de latir desde hace tiempo, pero la verdad es que aún me siguen doliendo las cosas. No lo entiendo, te lo juro.

Pude haber manipulado la situación innumerables veces. Y no, no lo hice. Casi, pero no. Demasiado fácil. Lo difícil era resistirse. Y así lo hice. Chócala (Clap).

Echo de menos algo que nunca tuve y moriría por ello. Pero no pasa nada, me intento autoconvencer.

Menuda mierda. Somos un destino pasajero. Eso es lo que somos. Somos una puta isla. Preciosa por cierto. Pero últimamente sólo los sábados de noviembre.

No darles importancia me hace sentirme menos aún que ellos, y eso es imposible. Basura come anazos. Pero qué asco.

No sé decir adiós y ya está claro. El adiós es la cosa más dolorosa del planeta. Ni la traición, ni la mentira, ni los golpes... nada duele tanto como un adiós, y si no sabes decirlo, ya ni hablemos.

Me duele hasta lo que no duele.Se acabó jugar a... yo que sé ni a qué. ¿Y qué pretendía? ¿ganar más? Si ya había ganado. Si ya gané... la avaricia rompe el saco. Harrrta de los refranes que estoy. Soy una avariciosa y caprichosa y viciosa y madre mía. No, si es que lo digo en serio. Pero, de verdad, ¿qué coño pretendía?

Pues nah, en tres días... Bon voyage, mon ami. Lo peor de todo es que sé escribirlo y no sé ni cómo. Qué mente privilegiada, por favor.