"Me hace pensar mucho el que la palabra difícil tenga tres sílabas y la palabra fácil, dos."
Hay muchas cosas malas. Tantas, que se me hace difícil pensar que existe un equilibrio. Es un hecho que el camino rápido es el fácil y que el fácil es el camino rápido, aunque nos hayan intentado hacer pensar lo contrario desde siempre. Es lógica pura.
Desde hace unos meses, he experimentado situaciones que jamas habáa experimentado, convirtiendo todas las situaciones en una sola y única tesitura hoy, intentando llegar a una conclusión. Apartemos la palabra "típico". Desde ahora no existe. Desde ahora, que confieso escribir esto por una persona.
A los doce años queria encontrar el amor de mi vida. Mi prototipo de chico siempre fue el mismo: Cloud Strife, protagonista del videojuego Final Fantasy VII.
Es callado, bueno, fuerte, distante, muy distante, rubio, ojos azules, alto... pero como la palabra "típico" no existe, puedo seguir tranquilamente con mi explicación.
Más tarde, conocí a un prototipo de chico que me recordaba mucho a él. Todo fue mal y quise disfrutar y sentirme viva hasta mucho tiempo después. Quería terminar el bachillerato, estudiar en la universidad, tener una vida, vivir aventuras y más y más aventuras... y luego, si quedaba tiempo, poder darme el gusto de tener a un chico, aún sabiendo... bueno, aún CREYENDO que ese gusto que me iba a dar iba a estar cargado de problemas.
¿Por qué no quería que el amor de mi vida fuese Eidan, de "Sexo en NY"? ¿Por qué siempre queremos lo que no es bueno para nosotros?
No queremos brócoli, queremos papas fritas.
No queremos abrigarnos bajo la lluvia, queremos mojarnos.
No queremos paciencia para hacer bien las cosas, las queremos ya.
No queremos al mejor chico del mundo, queremos al peor.
¿Por qué? Porque sentimos algo. Sentimos vida, nos sentimos, nos sentimos vivos.
Tengo argumentos suficientes para corroborar eso, pero tambien tengo argumentos para tirar por tierra toda la tesis que se intenta defender con esos argumentos, porque hoy y desde hace un mes, siento.
¿Por qué cuando nos enfadamos, sentimos placer al pensar en golpear la pared, el armario, un trozo de hierro, la puerta, si sentiremos el mismo placer al golpear una almohada?
Al mejor chico del mundo, jamas lo cambiaria por ningún otro, ofrezcaseme lo que se me ofrezca.
¿Papas fritas? por favor. Apartaría todos los placeres del gusto, olfato, oido, tacto o vista, por un mísero brocoli.
Dejaria a un lado la rapidez y eficiencia con las que se me concedieran mis caprichos solo para cultivar el tiempo infinito que quiero pasar con él.
Da igual si el agua que me cae en la cara en pequeñas cantidades me hacen refrescar, o si el olor que después queda en la tierra me hace sentir placer, porque prefiero abrigarme en mi casa junto a esta persona, colega.
Me alegra haber tenido miedo durante todo este tiempo porque así he podido aprender muchísimas cosas gracias a las que, ahora, siento de otra manera. O más bien, siento.
Me alegra haber dejado de lado mi lucha contra la impulsividad porque así, durante esa hora en la que la dejé de lado, sentí todo por lo que desde hacía dos años deje de tener ilusión por conseguir alguna vez.
Me alegra haber podido demostrar que nada de lo que aprendí es importante cuando él duerme y ronca y ronca, yo escribo, él despierta, me mira, dice: guapísima, y vuelve a dormirse.
Y el cielo alegre, metafóricamente, intenta no llover. Espero no explicarme porque me da verguenza.
¿Dónde está el problema? En el principio de la entrada.
Cada uno tenemos problemas muy diversos, complejos, similares, distintos, grandes, pequeños, largos y cortos, feos y graciosos.
Por ejemplo, en los dibujos "El reino de Acuática", la princesa del reino de las estrellas de mar, estaba haciendo de canguro con otra amiga suya y perdieron al niño que cuidaban o algo así como que no encuentran el juguete de éste.
A lo que quiero llegar, es a que hay muchas cosas malas. Todos las tenemos, sea la vida que tengamos, pero en mi vida, ahora mismo no existe ninguna porque él se rie mientras me besa y porque con él estoy más segura que en la habitación de un psiquiátrico de alta seguridad.
Antes no podía decir estas estupideces.
Retomo lo que decía.
A lo que quiero llegar es a que hay muchas cosas malas. No me siento merecedora de tenerle. Si hacemos referencia a él, como mi felicidad, se comprenderá un poco porqué lo digo. Coño, ¿la gente se muere por la cara y yo soy feliz? no quiero. Pero por nada le diría: oye, vete porque mucha gente se merece ser más feliz que yo. Creo que no se va a entender nada. Es un problema. Suelto lo que hay en mi cabeza tal cual está, o eso dicen mis profesores.
¿Qué hay de malo en querer en vez de necesitar mientras se tenga al margen el egoismo?
¿Es imposible dejar al margen por completo el egoismo?
Sí, sí. "Persigue lo que necesites, nunca lo que quieres", pero, ¿acaso no puedo pedirle al cielo tener todo lo necesario para recorrer el mundo con él?
Todo cambia si decimos:
Sí, sí. "Persigue lo que necesites, nunca lo que quieres", pero, ¿acaso no puedo pedirle al cielo tener todo lo necesario para recorrer el mundo con él en vez de desear que en el mundo no haya, no gente, sino seres que sufran y que los que ya han sufrido puedan tener justicia?
¿Por qué no puede ser fácil que una vaca marrón con manchas rosas y una bufanda también rosa al cuello, abrace a su muñeca y le diga lo preciosa que va a estar cuando la peine?
¿Por qué las madres no dicen a sus hijos: hijos, sino que los llaman por su nombre y sin embargo los hijos de éstas, las llaman por lo que son, es decir: mamá?
¿Por qué existen reglas y tenemos que cumplirlas si siguiendo las reglas ortográficas huérfano lleva "h" y derepente, orfanato no?
¡Dios mío! ¡Que sean las 08:30 ya!
Maldita sea, bebo mucho Sunny, voy a hacer pis. Buenas noyiehh.

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