"El terror".
Yuna Kayleigh (27 de noviembre de 2011)
No hay una persona que niege haber escuchado: "Una vez, mi vecina llamó a la policía y ésta vino media hora más tarde", o: "Esos lo único que hacen es estar sentados todo el día". Día tras día, la labor policial es juzgada por todos los civiles tachándolos a gran escala de ineptos. Es cierto que no podemos negar que todos ellos sean buenos, pero es bien sabido que en cada ámbito conviven el bien y el mal. Es más, fuimos claros testigos de esto en el famoso movimiento del 15-M en el que vimos a más de un policía propiciar golpes a diestro y siniestro a las personas que intentaban resistir en La Plaza del Sol de Madrid clavando sus uñas en el suelo y mordiéndo la acera con los dientes, pero ellos solo se limitaban a cumplir con su deber. Ya lo dijo Rubalcaba: "La policía está teniendo una actuación impecable con el 15-M". Sin embargo, todos aquellos que seguían este movimiento a través de los medios de comunicación, no recuerdan que hubieran emitido una actuación justa a la par que impecable. De esta manera, hablamos de la misma gente cuando nos referimos a aquellos por los que ahora se han conseguido atar tantos cabos sobre los casos de desaparición infantil que tanto están sucediendo en España como el de Ruth y José.
No todo es blanco y negro y, claramente, todo está sustento por la base principal. La misma de la que el gobierno piensa recortar gastos: la educación. Ningún ser humano nace malvado y vil soñando con trabajar en las calles como carterista o asesino atemorizando a la gente, sino que, ignorante, espera aprender. ¿De verdad está en sus cabales esa gente que gobierna nuestro país al querer recortar gastos en la educación, si claramente, no tenemos suficiente?. Terror es lo que siento al pensar que nos enseñan a, irónicamente, ignorar a los ignorantes y a condenar a los españoles que están en camino.
Así y todo, parece ser que todo el mundo quiere ayudar a que tal estupidez se haga realidad, como cuando en el ya citado caso de Ruth y José, comenzaron por encasillar al padre como el culpable del atroz crimen. Fue entonces cuando una masa de desconocidos sin pruebas, argumentos o conocimiento sobre el tema, comenzaron una lluvia cargada de insultos, amenazas y maldiciones dirigidas a este hombre del que ni si quiera saben su nombre, o como cuando desde sus casas, estas mismas personas abren el periódico cada mañana y dedican un: "pobres criaturas", al ver los artículos dedicados a ellos quedándose la mar de contentos y, por fin, antes de que su corazón lata de miedo, poder pasar la página rápidamente para ir a la sección de deportes. ¿Habrá ganado mi equipo?.



