domingo, 28 de septiembre de 2014
No sé
La pregunta es, ¿por qué fue tanto y hoy es tan poco? porque podrá pasar lo mismo conmigo. Y si siempre pasa lo mismo, significará que en realidad, nadie valdrá nada. Menuda mierda. Quien ha escrito eso último no soy yo, o sí, o no me gustaría serlo.
Sólo sé que no sé. Y mentiría si dijera que no quiero saber nada, porque quiero saber, no todo, vale, pero sí que mucho. Un día tal vez fue todo. No, no tal vez. No lo viví yo, pero lo fue y hoy es nada, ¿por qué se cumple con los suyos y también con los míos?
Estoy loca y tal vez tenga unos cuántos pares de traumas o problemas en la cabeza. Y no me causa ningún tipo de cambio en la autoestima. Mira Van Gogh, mira Munch, Maquiavelo y todos esos de los que todo el mundo prefiere pasar excepto yo. Ojalá no fuera sólo yo. Sola yo. Que tampoco los considero tanto como los fieles locos que se emparanoian. Tan sólo digo que las vidas que valen, que dejan constancia y se dejan constar... no sé. No me gusta pensar que unas vidas valen más que otras, pero a veces parece que no se puede diferenciar entre persona, animal y vegetal, sino que dentro de la propia gente, hay personas que ni les da la cabeza, y que... personalmente metería en vegetal. Hay veces que en el subsuelo. Los vegetales estarían por encima.
Es que no paro de pensar en esa preciosa frase que...
Y que si todos somos únicos y el universo nos ama a todos por igual. Tan fuerte que puede atravesar siglos para cada uno de nosotros y algunas veces tenemos suficiente suerte para verlo.
Basta ya de darle importancia a la cuestión moral y a los miedos, y a cambiar y dejar que cambien por pensar diferente y querer no serlo tanto. Al menos de esa persona. De esas personas en concreto.
Cuando el amor verdadero se pierde, la vida puede sangrar un significado. Dejamos algo en blanco, pero la posibilidad del destino permanece. Aquello para lo que estamos destinados puede ser descubierto.
¿Y cómo diferenciar el verdadero amor del falso? Porque tal vez primero no lo sea y luego, de pronto, no exista más y sea una mentira, ¿ese se puede denominar verdadero, al menos alguna vez? ¿o el amor de verdad no tuvo nunca limites? Ni temporales, ni espaciales. Y entonces la pregunta no sería si "tuvo" sino si "tiene" y la respuesta es que no, no los tiene. Pero y entonces...
¿Y entonces por que llegó a parecérnoslo todo? Oro parece, plata no es.
Sin miedos.
Y que pasaría si pudiéramos convertirnos en estrellas.
¿Y quién querría ser una estrella?
“Cuando se pierde el verdadero amor se desfallece todo el sentido de la vida, nos quedamos vacíos.”
Si es verdadero, podría intentarlo únicamente la muerte. Pero debería ser eterno.
Amar tanto a alguien que eso te impida morir...
"Dame una oportunidad y derretirás toda la nieve del mundo."
y que consiga... que todas esas cosas, que no me lo parecen, sean bonitas, o al menos, que no me hagan sentir insegura.
“No recuerdo nada, que yo recuerde.”
Menuda estupidez. Menudas frases estúpidas y más estúpidas. No las soporto. A ninguna. Debería no existir esa manera de comunicarse. Que sólo hubiera flechas directas al corazón. A uno.
“- Lleva un arma.
- Es que he entrado a robar.
- ¿Sigue siendo esa su intención?
- No, ya no.
- Bien, pues entonces lo mínimo que puedo hacer es ofrecerle una taza de té.”
Por Dios. ¿¡A quién quieren engañar!? Si nunca pareció tan fácil... pero nunca llegó a ser tan difícil.
Esos planes... que ahora son polvo... ¿de verdad les valió la pena que a día de hoy no sean nada? ¿Que no haya ocurrido como entonces querían? ¿Por qué hago preguntas de las que por mi parte estoy completamente segura y no me permito pensar que puede ser de la misma forma para otros? ¿Por qué necesito cosas que sé que no debería necesitar y sin embargo, me harían tan, tan, estúpidamente feliz? ¿Por qué me imagino que dentro de dos años leeré esto y será como todo lo anterior, donde lo que importa ahora, entonces, no significará nada? Me encantaría que sólo fuera un condicional: "leería", "significaría". Pero no me basta(ría).
Y en cuanto a lo otro, sí, me dejaría llevar encantada y sería estúpidamente feliz encantada.
No lo parece, pero comienzo a entenderlo todo.
Sólo sé que no sé. Y mentiría si dijera que no quiero saber nada, porque quiero saber, no todo, vale, pero sí que mucho. Un día tal vez fue todo. No, no tal vez. No lo viví yo, pero lo fue y hoy es nada, ¿por qué se cumple con los suyos y también con los míos?
Estoy loca y tal vez tenga unos cuántos pares de traumas o problemas en la cabeza. Y no me causa ningún tipo de cambio en la autoestima. Mira Van Gogh, mira Munch, Maquiavelo y todos esos de los que todo el mundo prefiere pasar excepto yo. Ojalá no fuera sólo yo. Sola yo. Que tampoco los considero tanto como los fieles locos que se emparanoian. Tan sólo digo que las vidas que valen, que dejan constancia y se dejan constar... no sé. No me gusta pensar que unas vidas valen más que otras, pero a veces parece que no se puede diferenciar entre persona, animal y vegetal, sino que dentro de la propia gente, hay personas que ni les da la cabeza, y que... personalmente metería en vegetal. Hay veces que en el subsuelo. Los vegetales estarían por encima.
Es que no paro de pensar en esa preciosa frase que...
Y que si todos somos únicos y el universo nos ama a todos por igual. Tan fuerte que puede atravesar siglos para cada uno de nosotros y algunas veces tenemos suficiente suerte para verlo.
Basta ya de darle importancia a la cuestión moral y a los miedos, y a cambiar y dejar que cambien por pensar diferente y querer no serlo tanto. Al menos de esa persona. De esas personas en concreto.
Cuando el amor verdadero se pierde, la vida puede sangrar un significado. Dejamos algo en blanco, pero la posibilidad del destino permanece. Aquello para lo que estamos destinados puede ser descubierto.
¿Y cómo diferenciar el verdadero amor del falso? Porque tal vez primero no lo sea y luego, de pronto, no exista más y sea una mentira, ¿ese se puede denominar verdadero, al menos alguna vez? ¿o el amor de verdad no tuvo nunca limites? Ni temporales, ni espaciales. Y entonces la pregunta no sería si "tuvo" sino si "tiene" y la respuesta es que no, no los tiene. Pero y entonces...
¿Y entonces por que llegó a parecérnoslo todo? Oro parece, plata no es.
Sin miedos.
Y que pasaría si pudiéramos convertirnos en estrellas.
¿Y quién querría ser una estrella?
“Cuando se pierde el verdadero amor se desfallece todo el sentido de la vida, nos quedamos vacíos.”
Si es verdadero, podría intentarlo únicamente la muerte. Pero debería ser eterno.
Amar tanto a alguien que eso te impida morir...
"Dame una oportunidad y derretirás toda la nieve del mundo."
y que consiga... que todas esas cosas, que no me lo parecen, sean bonitas, o al menos, que no me hagan sentir insegura.
“No recuerdo nada, que yo recuerde.”
Menuda estupidez. Menudas frases estúpidas y más estúpidas. No las soporto. A ninguna. Debería no existir esa manera de comunicarse. Que sólo hubiera flechas directas al corazón. A uno.
“- Lleva un arma.
- Es que he entrado a robar.
- ¿Sigue siendo esa su intención?
- No, ya no.
- Bien, pues entonces lo mínimo que puedo hacer es ofrecerle una taza de té.”
Por Dios. ¿¡A quién quieren engañar!? Si nunca pareció tan fácil... pero nunca llegó a ser tan difícil.
Esos planes... que ahora son polvo... ¿de verdad les valió la pena que a día de hoy no sean nada? ¿Que no haya ocurrido como entonces querían? ¿Por qué hago preguntas de las que por mi parte estoy completamente segura y no me permito pensar que puede ser de la misma forma para otros? ¿Por qué necesito cosas que sé que no debería necesitar y sin embargo, me harían tan, tan, estúpidamente feliz? ¿Por qué me imagino que dentro de dos años leeré esto y será como todo lo anterior, donde lo que importa ahora, entonces, no significará nada? Me encantaría que sólo fuera un condicional: "leería", "significaría". Pero no me basta(ría).
Y en cuanto a lo otro, sí, me dejaría llevar encantada y sería estúpidamente feliz encantada.
No lo parece, pero comienzo a entenderlo todo.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Hush, hush; crescendo -Becca Fitzpatrick-
<<Puedo convertirme en un renegado. Puedo marcharme ahora mismo y dejaremos de seguir las reglas de los arcángeles.>> Lo dijo tan decidido, con tanta facilidad, que comprendí que no era la primera vez que pensaba eso. Era un plan que había acariciado secretamente muchas, muchas veces.
Sentía el corazón desbocado. ¿Irnos? ¿Dejar de seguir las reglas de los arcángeles?
-¿A qué te refieres?
<<Puedo vivir yendo de acá para allá, ocultándome constantemente con la esperanza de que los arcángeles no me encuentren.>>
-¿Y si lo hacen?
-Me juzgarán. Me declararán culpable. Pero mientras deliberan, tendremos unas cuantas semanas para nosotros.
-¿Y después?
<<Me mandarán al infierno. -Hizo una pausa y luego añadió con tranquila convicción-. No me da miedo el infierno. Dime lo que quieres que haga. Dilo. Haré todo cuanto quieras. Podemos marcharnos ahora mismo>>
Tardé un momento en asimilar lo que me había dicho. Quería ser temeraria, pensar únicamente en el aquí y el ahora. Cada uno podía hacer que el otro se olvidara de las consecuencias. Podíamos reírnos de las normas, de los límites y de todo. Seríamos sólo él y yo, y nada más importaría.
Nada excepto la certeza de lo que pasaría cuando aquellas semanas hubieran transcurrido.
Tenía dos opciones, pero la respuesta estaba clara. El único modo de no perderle era dejarlo ir. No tener nada que ver con él.
No me di cuenta de que lloraba hasta que me limpió las lágrimas con los pulgares.
-Tranquila -murmuró-. Todo irá bien. Te quiero. No puedo seguir haciendo lo que hago, viviendo a medias.
-Pero te mandarán al infierno -tartamudeé, incapaz de controlar el temblor de mis labios.
-Tengo mucho tiempo para llegar a un acuerdo.
Estaba decidida a que no se me notara lo difícil que aquello era para mí, pero me atraganté con las lágrimas. Tenia los ojos hinchados y húmedos, y el pecho me dolía. Todo era por mi culpa. De no ser por mí, no hubiera sido ángel custodio. De no ser por mí, los arcángeles no hubieran estado empeñados en destruirlo. Yo era responsable de haberlo llevado a esa situación.
-¿Ángel? -Estiró el brazo para agarrarme de la mano, pero me zafé. Me alejé andando, dando un paso tras otro que me llevaba más y más lejos de él, como si la mente se me hubiera paralizado y mi cuerpo se moviera al margen de mi voluntad.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Feeling, broken, barely, holding on.
La cuestión no es que sienta más o sienta menos, es que siento en una especie de rincón dónde nunca nada había llegado, dónde nunca antes había sentido.
viernes, 12 de septiembre de 2014
A veces
A veces, eres una flor preciosa en un bosque de ceniza.
A veces...
A veces te quiero, pero, sólo a veces te odio, y te odio por no poder odiarte.
A veces, la coca-cola no puede evitar morir de amor por el agua del mar, azul.
O el mármol, de una de las paredes de mi salón.
A veces, y sólo a veces... no hay metáforas que escondan lo que, solo a veces, pueden esconder.
A veces...
A veces te quiero, pero, sólo a veces te odio, y te odio por no poder odiarte.
A veces, la coca-cola no puede evitar morir de amor por el agua del mar, azul.
O el mármol, de una de las paredes de mi salón.
A veces, y sólo a veces... no hay metáforas que escondan lo que, solo a veces, pueden esconder.
martes, 9 de septiembre de 2014
La princesa en La Torre
Ambos corrían sin pensar un instante en volver la cabeza. No era capaz de notar las gotas de sudor que, por todo su esfuerzo, pensaba que al menos caerían desde su frente como antes le sucedía cuando disfrutaba al correr por todo ese vasto pero conocido paisaje. Sólo que esta vez, simplemente, no existían. Tampoco podía sentir su corazón salirse del pecho, como siempre le ocurrió cuando se dejó llevar al máximo todas esas noches y días en su niñez.
Sus pies dejaban atrás unas huellas de luz que salpicaban unas gotas, una vez más, lumínicas, tras sus dedos, en vez de simplemente barro. A la vez que sus mejillas, ahora más sonrrosadas, se cortaban con, y no por el viento. Pero su corazón sólo notaba su mano. La misma que deseó tener con toda su voluntad a lo largo de todo ese tiempo. Aunque, esta vez, con una pequeña pero tajante diferencia.
Se abrían paso a través de lo que a ella le parecía una extensa jungla interminable de árboles sombríos y especies que nunca antes había visto y mucho menos imaginado, lo que no quiere decir que no lo hubiera intentado infinitas veces antes. Antes, cuando aún, sin saber por qué, se encontraba dentro de La Torre.
En un atisbo de curiosidad, miró hacia el cielo. Mentiría si dijese que esperaba encontrarlo ahí, pues en su cabeza, como llevada por la intuición, no encontraba nada que llenara el espacio que les sobrevolaba, como observando unas pequeñas ratas esforzándose por encontrar la salida a uno de esos divertidos laberintos que tanto gustan a esa clase de científico que se siente completo... no, menos vacío cuando juega a ser Dios. Y de esta misma manera, fue como lo encontró. Ahí arriba no había absolutamente nada. Ni un azul más oscuro ni más cristalino, ni estrellas ni nubes que tapen el sol. Ni siquiera un sol.
Aunque confusa, poco le importó. Para ella, el único Sol lo tenía a su derecha, corriendo en su misma dirección, apretando tanto su mano que podría haber jurado escuchar los latidos que producía cada nervio de su cuerpo.
Sus pies dejaban atrás unas huellas de luz que salpicaban unas gotas, una vez más, lumínicas, tras sus dedos, en vez de simplemente barro. A la vez que sus mejillas, ahora más sonrrosadas, se cortaban con, y no por el viento. Pero su corazón sólo notaba su mano. La misma que deseó tener con toda su voluntad a lo largo de todo ese tiempo. Aunque, esta vez, con una pequeña pero tajante diferencia.
Se abrían paso a través de lo que a ella le parecía una extensa jungla interminable de árboles sombríos y especies que nunca antes había visto y mucho menos imaginado, lo que no quiere decir que no lo hubiera intentado infinitas veces antes. Antes, cuando aún, sin saber por qué, se encontraba dentro de La Torre.
En un atisbo de curiosidad, miró hacia el cielo. Mentiría si dijese que esperaba encontrarlo ahí, pues en su cabeza, como llevada por la intuición, no encontraba nada que llenara el espacio que les sobrevolaba, como observando unas pequeñas ratas esforzándose por encontrar la salida a uno de esos divertidos laberintos que tanto gustan a esa clase de científico que se siente completo... no, menos vacío cuando juega a ser Dios. Y de esta misma manera, fue como lo encontró. Ahí arriba no había absolutamente nada. Ni un azul más oscuro ni más cristalino, ni estrellas ni nubes que tapen el sol. Ni siquiera un sol.
Aunque confusa, poco le importó. Para ella, el único Sol lo tenía a su derecha, corriendo en su misma dirección, apretando tanto su mano que podría haber jurado escuchar los latidos que producía cada nervio de su cuerpo.
martes, 2 de septiembre de 2014
Tú no eres de aquí
He estado observándote, no desde fuera, sino desde mi interior. Es notablemente distinto. De hecho, he reparado en todo lo que no sabía de ti en este tiempo, y lo he visto en unos pocos segundos. Así que, me temo, que sé tu secreto.
Tú no eres de aquí. De este aquí ni de este ahora. De este tiempo y lugar. No estás atado a ningún sitio ni moda, ni canon ni sueños que se van. No arrastras nada, ni a nadie, mas que el peso de tus recuerdos y temores. Remordimientos y calores, de noches tan frías como un invierno en Alaska, ¿Pero qué importaba la temperatura de fuera, cuando ninguno de los dos la notó desde que nuestras manos se rozaban?
Tranquilo. No me importa explicar a la gente que estoy enamorada de alguien que aún no conozco. Porque tú no eres de aquí, ni de ahora y sin embargo, tú a mí sí que me conoces.... y lo reconozco, es muy díficil esconderte algo de mí, lo reconozco. Aunque no me importa. Porque tú no eres de este aquí ni de este ahora, y no me importa ser vulnerable frente a alguien que no es de aquí... ni de ahora...
Pero no te asustes, porque aunque no pertenezcas a ningún lugar ni tiempo vecino, puedes ser de mí, y sólo de mí, cuando llegue la hora.
Tú no eres de aquí. De este aquí ni de este ahora. De este tiempo y lugar. No estás atado a ningún sitio ni moda, ni canon ni sueños que se van. No arrastras nada, ni a nadie, mas que el peso de tus recuerdos y temores. Remordimientos y calores, de noches tan frías como un invierno en Alaska, ¿Pero qué importaba la temperatura de fuera, cuando ninguno de los dos la notó desde que nuestras manos se rozaban?
Tranquilo. No me importa explicar a la gente que estoy enamorada de alguien que aún no conozco. Porque tú no eres de aquí, ni de ahora y sin embargo, tú a mí sí que me conoces.... y lo reconozco, es muy díficil esconderte algo de mí, lo reconozco. Aunque no me importa. Porque tú no eres de este aquí ni de este ahora, y no me importa ser vulnerable frente a alguien que no es de aquí... ni de ahora...
Pero no te asustes, porque aunque no pertenezcas a ningún lugar ni tiempo vecino, puedes ser de mí, y sólo de mí, cuando llegue la hora.
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