¡¡Cuenta atrás!!

subir imagenes

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hush, hush; crescendo -Becca Fitzpatrick-

<<Puedo convertirme en un renegado. Puedo marcharme ahora mismo y dejaremos de seguir las reglas de los arcángeles.>> Lo dijo tan decidido, con tanta facilidad, que comprendí que no era la primera vez que pensaba eso. Era un plan que había acariciado secretamente muchas, muchas veces.

Sentía el corazón desbocado. ¿Irnos? ¿Dejar de seguir las reglas de los arcángeles?

-¿A qué te refieres?

<<Puedo vivir yendo de acá para allá, ocultándome constantemente con la esperanza de que los arcángeles no me encuentren.>>

-¿Y si lo hacen?

-Me juzgarán. Me declararán culpable. Pero mientras deliberan, tendremos unas cuantas semanas para nosotros.

-¿Y después?

<<Me mandarán al infierno. -Hizo una pausa y luego añadió con tranquila convicción-. No me da miedo el infierno. Dime lo que quieres que haga. Dilo. Haré todo cuanto quieras. Podemos marcharnos ahora mismo>>

Tardé un momento en asimilar lo que me había dicho. Quería ser temeraria, pensar únicamente en el aquí y el ahora. Cada uno podía hacer que el otro se olvidara de las consecuencias. Podíamos reírnos de las normas, de los límites y de todo. Seríamos sólo él y yo, y nada más importaría.

Nada excepto la certeza de lo que pasaría cuando aquellas semanas hubieran transcurrido.

Tenía dos opciones, pero la respuesta estaba clara. El único modo de no perderle era dejarlo ir. No tener nada que ver con él.

No me di cuenta de que lloraba hasta que me limpió las lágrimas con los pulgares.

-Tranquila -murmuró-. Todo irá bien. Te quiero. No puedo seguir haciendo lo que hago, viviendo a medias.

-Pero te mandarán al infierno -tartamudeé, incapaz de controlar el temblor de mis labios.

-Tengo mucho tiempo para llegar a un acuerdo.

Estaba decidida a que no se me notara lo difícil que aquello era para mí, pero me atraganté con las lágrimas. Tenia los ojos hinchados y húmedos, y el pecho me dolía. Todo era por mi culpa. De no ser por mí, no hubiera sido ángel custodio. De no ser por mí, los arcángeles no hubieran estado empeñados en destruirlo. Yo era responsable de haberlo llevado a esa situación.

-¿Ángel? -Estiró el brazo para agarrarme de la mano, pero me zafé. Me alejé andando, dando un paso tras otro que me llevaba más y más lejos de él, como si la mente se me hubiera paralizado y mi cuerpo se moviera al margen de mi voluntad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario