He estado observándote, no desde fuera, sino desde mi interior. Es notablemente distinto. De hecho, he reparado en todo lo que no sabía de ti en este tiempo, y lo he visto en unos pocos segundos. Así que, me temo, que sé tu secreto.
Tú no eres de aquí. De este aquí ni de este ahora. De este tiempo y lugar. No estás atado a ningún sitio ni moda, ni canon ni sueños que se van. No arrastras nada, ni a nadie, mas que el peso de tus recuerdos y temores. Remordimientos y calores, de noches tan frías como un invierno en Alaska, ¿Pero qué importaba la temperatura de fuera, cuando ninguno de los dos la notó desde que nuestras manos se rozaban?
Tranquilo. No me importa explicar a la gente que estoy enamorada de alguien que aún no conozco. Porque tú no eres de aquí, ni de ahora y sin embargo, tú a mí sí que me conoces.... y lo reconozco, es muy díficil esconderte algo de mí, lo reconozco. Aunque no me importa. Porque tú no eres de este aquí ni de este ahora, y no me importa ser vulnerable frente a alguien que no es de aquí... ni de ahora...
Pero no te asustes, porque aunque no pertenezcas a ningún lugar ni tiempo vecino, puedes ser de mí, y sólo de mí, cuando llegue la hora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario