martes, 17 de enero de 2012
Conversación con la realidad
Martes, 07:52 a.m.
Hace cuatro o cinco horas mi sueño se quebró, dando paso una vez más a la realidad. Fruto de mis dolores más internos y mis pesadillas más olvidadas lo acepté: "hola, verdad", susurré: "El mundo no puede parar un segundo, en cada momento ya estoy pensando en el siguiente. Tengo todo bajo control y ya nada me causa delirio, ya nada me sorprende. El descontrol es lo único que puede conmigo, así que, la única solución que logro maquinar es cerrar los ojos y, así, ya no lo veo, ya solo lo olvido".
Hace tres horas recibí una respuesta al fin: "¿Pero, qué?", contesté: "¿cómo te atreves a hacerme esto, realidad?, nunca me contestas cuando te hablo, ¿no entiendes que quiero dejarlo todo? ¡por eso es por lo que callo!, esperas algo de mí que ni si quiera ya recuerdo, y, mucho menos, creo que tengas alguna solución para que le deje de echar de menos... Te diviertes despertándome cual íncubo, pero no sabes que comparto casa con ellos todos los días. Volverás a despertarme una y otra vez, lo sé, y me da igual que te rías, porque cada vez que lo hagas, cada vez que intentes ignorar mi llamada, yo cerraré los ojos y, tú, te comerás todas y cada una de mis legañas".
Hace dos horas ya no sabía qué pensar: "Me dotas de algo importante que guardar, crees que yo, hija del desastre y del desdén, debe ahora tener responsabilidad. Me importa una mierda lo que todos hagan o cómo cada uno sea, o me das una trama, una acción, o mañana ya no estaré acompañándote. No, ¡me niego a que me sigas manteniendo en vela!".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario