Lontanante, lejos de la estrella, se halla,
él la mira, ella responde y el tiempo para,
la noche, lejos de la noche, al día calla
para no ser día, no ser nada, no escapara.
A la estrella sin luz, la cubre una muralla
que con piedras o maderas no los separa.
Ella, a que se derrumbe, espera desde un lado
y él empuja como buey que tira del arado.

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