He comenzado a leer un libro hace un par de días. Se llama "Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus". Trata sobre cómo ven las cosas un hombre y una mujer en una relación, así como las diferencias entre ellos y la manera de sobrellevar esto.
He de admitir, que una vez más, mi ingenuidad había conseguido convencerme de que este libro del señor Jhon Gray debía ser la obra de un genio, la solución hacia todo. Este libro iba a tener la respuesta a todos mis problemas y es más, también para todas las "venusinas", a los momentos en los que más sola me sentía y el por qué no conseguía que mi pareja me entendiera por mucho que me escuchara. ¿Pero sabéis que he descubierto? que yo no soy de Venus ni nada más lejos. A veces, y solo a veces, soy de Venus. Sin embargo, en otro tanto... oye, pues soy de Marte. ¿Seré un hombre? ¡Nah! Es algo un poco más complicado. Pero sólo un poco.
Aún no he acabado de leerlo y, sinceramente, empiezo a plantearme si seguir con ello. Tal vez peque de presuntuosa, pero me ha llevado 34 páginas de 200 entender lo que ahora quiero compartir. A veces me tomo las cosas muy a pecho, al pie de la letra o de manera muy extremista. Pero bueno, como todos. Sin embargo, no pienso que éste sea el caso.
Es cierto que hay cosas que este libro nos quiere hacer ver con las que estoy de acuerdo más que nada por experiencias personales. Pero ahí, queridos y queridas, es a donde quiero llegar yo. Según Jhon Gray, el hombre percibe el estrés de una manera distinta a la mujer. Éste, intenta distraerse de esto con cosas ajenas a él, o que simplemente lo entretengan (Ir a correr, ver un "partido de fútbol", leer el periódico, una revista de coches) cosas de ¡MACHO! Por otro lado, la mujer, cuando se siente estresada, quiere hablar de sus problemas con esa pareja a la que... le nace contárselo todo, a su confidente, a su compañero de por vida, pero atención, no para que éste le aporte soluciones, no. Sino para que la escuche y le de un abrazo...
A ver, a ver... que yo me entienda... ¿Desde cuándo... tengo que depender YO de alguien? No, no, no. ¿Desde cuándo... debo YO creer que mi bienestar depende de compartir mis problemas con alguien, no para que me ayude, no, sino para que me cubra como a un avioncito de papel, a un pajarito malherido?
Que esta muy bien que me protejan y me demuestren que me quieren... pero... PERO... ¿por qué yo sí me alivio así... y él no?
A mi estos cuentos de que pensamos de manera diferente no me sirven, lo siento, porque en mis pieles he vivido yo misma situaciones en las que el libro marca a uno como el hombre y al otro como la mujer, y yo he vivido esas tesituras con los papeles totalmente invertidos a lo que nos quiere enseñar el libro. Aquí hay algo que se escapa y no es la diferencia sexual, PARA NADA.
No, esperad, porque otra de las cosas es que cuando él está en un aprieto (cito el ejemplo del señor Gray) y conduce un coche pero se pierde, se siente mal si la mujer le dice a éste que pregunte a alguien porque el hombre se basa en demostrarle a los demás que puede, que es fuerte, ¡QUE ES UN MACHO! ¡OLE! Anda yaaaaa, hombre. Eso, hasta donde yo entiendo, no se llama ser un hombre y sentirse herido porque se es un hombre y claro, ellos son así. No. Hasta donde llego yo, se llama ser un orgulloso, como puede pasar con una chica orgullosa de la misma manera. ¿Que uno tiende más para un lado? Mira, puedo llegar a creerlo, ¿pero ese extremo que él nos explica en su libro? Para nada.
El ejemplo que nos pone en una misma situación pero esta vez con la mujer, es que ella viene del trabajo con malhumor porque le ha pasado algo y quiere contarlo ("a diferencia del hombre") entonces, pretende que su pareja la escuche y... y si no la escucha... ¡pues se pone mal! ¿pero para eso debes ser mujer? ¡Psss!
El caso es el siguiente, ella llega y le cuenta sus problemas, él le da soluciones y ella se siente mal. Por mi parte, cuando mi novio me da soluciones a un problema que le cuento me siento más aliviada, no enfadada, señor Gray, porque veo varios enfoques y luego YO decido con cuál me quedo. Por supuesto que quiero que me escuche y que me de abrazos, al igual que él cuando está mal.
Voy a procurar ir resumiendo ya porque si no no acabo nunca de tantas cosas que tengo en la cabecita y puede que suene algo repetitiva con esto que voy a decir, pero vosotros juzgaréis después.
La sociedad nos enseña a las mujeres a ser unas románticas empedernidas de cristal y a los hombres unos expertos en coches de última generación que necesitan sentirse fuertes y machotes para estar bien. Por eso es por lo que el libro suple tantos problemas de pareja, porque nos enseñan a ser así... ¡y a vivir así!
Pero conmigo esto no vale, porque yo quiero que mi pareja si está mal me lo cuente (cosa que, personalmente, hace y que para mí no denota falta de virilidad, sino confianza hacia el compañero), que me aporte soluciones a mis problemas como yo lo hago con él. Me encantan los detalles y el romanticismo como se entiende hoy en día y las cursilerías y lo pasteloso y sentirme querida y mimada hasta más no poder. Me gusta que mi pareja me vea especial y me haga saber que lo soy. Y he estado con chicos que necesitaban exactamente lo mismo y no por ningún trauma del pasado y os aseguro que eran hombres, ¡eh!. ¡Vaya! que va a resultar que hay hombres en Venus y mujeres en Marte y que no como el señor Gray dice, los hombres necesitan un espacio en el que aislarse y por eso no pueden ser románticos y expresarse y no parecer que tienen horchata en la sangre o que están hechos del mismo material que las paredes.
A mí un hombre no me atrae porque esté más tieso, distante y sosegado que un árbol, por mucho que me quiera, sino que me atrae por la empatía que tenga no sólo hacia mí, sino hacia mis sentimientos, que es una cosa muy difícil de entender pero también muy importante. Además de que me quiera conquistar todos los días, que se mantenga como al principio, ¿o que pasa? que las "venusinas" si podemos, pero los "marcianos" no, ¿no? ¡Malas costumbres e influencia de la sociedad! Coño, que manía con quedarnos en la superficie y asentir al primero que nos viene con una teoría con la que quiere que nos conformemos.
Seguramente me habrá faltado decir algo, pero vamos, en tal caso, lo haré saber muy pronto, pero por lo pronto, no me conformo con las ideas preconcebidas ni ahora ni nunca.
A ver, a ver... que yo me entienda... ¿Desde cuándo... tengo que depender YO de alguien? No, no, no. ¿Desde cuándo... debo YO creer que mi bienestar depende de compartir mis problemas con alguien, no para que me ayude, no, sino para que me cubra como a un avioncito de papel, a un pajarito malherido?
Que esta muy bien que me protejan y me demuestren que me quieren... pero... PERO... ¿por qué yo sí me alivio así... y él no?
A mi estos cuentos de que pensamos de manera diferente no me sirven, lo siento, porque en mis pieles he vivido yo misma situaciones en las que el libro marca a uno como el hombre y al otro como la mujer, y yo he vivido esas tesituras con los papeles totalmente invertidos a lo que nos quiere enseñar el libro. Aquí hay algo que se escapa y no es la diferencia sexual, PARA NADA.
No, esperad, porque otra de las cosas es que cuando él está en un aprieto (cito el ejemplo del señor Gray) y conduce un coche pero se pierde, se siente mal si la mujer le dice a éste que pregunte a alguien porque el hombre se basa en demostrarle a los demás que puede, que es fuerte, ¡QUE ES UN MACHO! ¡OLE! Anda yaaaaa, hombre. Eso, hasta donde yo entiendo, no se llama ser un hombre y sentirse herido porque se es un hombre y claro, ellos son así. No. Hasta donde llego yo, se llama ser un orgulloso, como puede pasar con una chica orgullosa de la misma manera. ¿Que uno tiende más para un lado? Mira, puedo llegar a creerlo, ¿pero ese extremo que él nos explica en su libro? Para nada.
El ejemplo que nos pone en una misma situación pero esta vez con la mujer, es que ella viene del trabajo con malhumor porque le ha pasado algo y quiere contarlo ("a diferencia del hombre") entonces, pretende que su pareja la escuche y... y si no la escucha... ¡pues se pone mal! ¿pero para eso debes ser mujer? ¡Psss!
El caso es el siguiente, ella llega y le cuenta sus problemas, él le da soluciones y ella se siente mal. Por mi parte, cuando mi novio me da soluciones a un problema que le cuento me siento más aliviada, no enfadada, señor Gray, porque veo varios enfoques y luego YO decido con cuál me quedo. Por supuesto que quiero que me escuche y que me de abrazos, al igual que él cuando está mal.
Voy a procurar ir resumiendo ya porque si no no acabo nunca de tantas cosas que tengo en la cabecita y puede que suene algo repetitiva con esto que voy a decir, pero vosotros juzgaréis después.
La sociedad nos enseña a las mujeres a ser unas románticas empedernidas de cristal y a los hombres unos expertos en coches de última generación que necesitan sentirse fuertes y machotes para estar bien. Por eso es por lo que el libro suple tantos problemas de pareja, porque nos enseñan a ser así... ¡y a vivir así!
Pero conmigo esto no vale, porque yo quiero que mi pareja si está mal me lo cuente (cosa que, personalmente, hace y que para mí no denota falta de virilidad, sino confianza hacia el compañero), que me aporte soluciones a mis problemas como yo lo hago con él. Me encantan los detalles y el romanticismo como se entiende hoy en día y las cursilerías y lo pasteloso y sentirme querida y mimada hasta más no poder. Me gusta que mi pareja me vea especial y me haga saber que lo soy. Y he estado con chicos que necesitaban exactamente lo mismo y no por ningún trauma del pasado y os aseguro que eran hombres, ¡eh!. ¡Vaya! que va a resultar que hay hombres en Venus y mujeres en Marte y que no como el señor Gray dice, los hombres necesitan un espacio en el que aislarse y por eso no pueden ser románticos y expresarse y no parecer que tienen horchata en la sangre o que están hechos del mismo material que las paredes.
A mí un hombre no me atrae porque esté más tieso, distante y sosegado que un árbol, por mucho que me quiera, sino que me atrae por la empatía que tenga no sólo hacia mí, sino hacia mis sentimientos, que es una cosa muy difícil de entender pero también muy importante. Además de que me quiera conquistar todos los días, que se mantenga como al principio, ¿o que pasa? que las "venusinas" si podemos, pero los "marcianos" no, ¿no? ¡Malas costumbres e influencia de la sociedad! Coño, que manía con quedarnos en la superficie y asentir al primero que nos viene con una teoría con la que quiere que nos conformemos.
Seguramente me habrá faltado decir algo, pero vamos, en tal caso, lo haré saber muy pronto, pero por lo pronto, no me conformo con las ideas preconcebidas ni ahora ni nunca.

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