Era otra noche en la que mi cabeza recordaba ligeramente todo lo que tenía que hacer. Ya no se esforzaba por recordar sencillamente lo que quería. Eso no era recordar, era revivir. Sobre todo porque no había un segundo en que dejara de hacerlo.
Otro examen para el que no estaba dispuesta a estudiar como hacía antes. Las tornas habían cambiado, la envergadura de las cosas, la importancia de cada una. Y a otra simple prueba estúpida de papel no le pertenecía ningún hueco ahí dentro.
Tenía que luchar por que esas personas no se dieran cuenta de lo que había en mi interior, tenia que luchar por que ellos estuvieran bien. Fingir. Fingir salir con amigos y fingir darle importancia a lo que en realidad, hace ya mucho tiempo que dejo de tenerla. Más del que me gustaría admitir.
Entonces, la recuerdo. La recuerdo todos los días en cada canción. La recuerdo a todas horas en cada palabra que lleve una sóla letra de su nombre. Sentí la necesidad y me pareció buena idea hablar con ella. Como si me escuchara. Como si mis mil palabras pudieran alcanzarla algun día en alas de plata.
Por supuesto que no iba a rezarle. Puede que no haga muchas cosas bien y tenga la moral algo despistada o rota, pero no me va eso de acudir a alguien sólo cuando estoy desesperada. Si no estoy, lo mejor que se me ocurriría sería empezar a luchar por estar siempre. Todos podemos cambiar de opinión en cualquier momento. Creedme.
Me limité a que su nombre saliera de mis labios. Sólo a eso y ya la sentí más cerca, aunque supiera firmemente que no lo estaba.
"No sé si habrás podido ver el panorama que me rodea últimamente, pero mi estado anímico, como quién dice, no es precisamente lo que se ve. Aún así, quiero que sepas, que hay personas que luchan por mí cada día, aunque no me lo merezca. Aunque no valga la pena. Y... tan sólo quiero que sepas, que tú eres una de esas personas que me hace pensar que vale la pena luchar por mí y por volver a querer encontrar algún significado a la vida. Te mentiría si dijera que sé por lo que estás pasando tú, pero... ciertamente, espero ser una de las personas por las que valga la pena luchar por ti misma".
Le hablé un poco más de lo que, tal vez, no debía, pero eso resultó irrelevante cuando, en plena noche de hojas quietas de palmeras, el viento comenzó a moverse. Sin avisar. De pronto, lo que imaginé, sería una pequeña brisa, se convirtió en series de estruendos, uno tras otro, una y otra vez.
No me moví, tan sólo giré la cabeza hacia la ventana, reparando en la única luz que iluminaba mi habitación.
Fue en ese momento en el que escuché un sonido que no recordaba haber oído antes. Que nunca pensé que oiría y que ya me describió hace tiempo Loreena Mckennitt.
"Goodnight, my angel, time to close your eyes, and save these questions for another day. I think I know what you've been asking me, I think you know what I've been trying to say. I promise I would never leave you, and you should always know... I'll never will be far away".
Le canté antes de dormir como ella solía hacer. Seguro que era precioso. Dormir esscuchando su voz y levantándome también con ella.
"Angelito, angelito despierta".
Le canté antes de dormir como ella solía hacer. Seguro que era precioso. Dormir esscuchando su voz y levantándome también con ella.
"Angelito, angelito despierta".

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