Miro y aún no puedo
sentir que soy yo, cierto, pero mi corazón comienza a despertarse y entre
bostezos, logra pronunciar las preguntas preliminares para saber dónde está y
quién es después de su largo sueño. Él, mira a tu derecha, localiza una foto
que te representa, y de repente, mezclada con un poco de letra, me
hace sonreír entre una canción cualquiera.
Te reconoce y te
recuerda, porque a pesar de que nadie le da, explícitamente, las respuestas, te
siente y entre cuerdas lagunas recuerda que tu piel era jodidamente bella.
Una vez deseé que
cuando muriera sintiera tus brazos alrededor de los míos y así, cuando
consiguiera despertar y volviera, encontrarnos en la misma posición en la que
por vez última y primera, nos miramos. Fue muy triste, pues vinimos solos y un
poco más solos volvimos a marcharnos, pero por muy triste que haya sido tu
marcha tras mi espera, se acabó olvidar las cosas porque me duelan, porque paso
de llegar una vez más al punto en el que me niegue y, por consiguiente, me
pierda.

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